Nueva Zelanda: naturaleza salvaje, cultura maorí y gastronomía auténtica

Del hangui al snapper, descubre los atractivos turísticos y la gastronomía más auténtica de Nueva Zelanda.

Redacción GeoGastronómica
25 de agosto de 2025
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Índice

La memoria del sabor: historia de la cocina neozelandesa

Cuando pensamos en Nueva Zelanda, muchos evocan primero sus paisajes de cine: montañas nevadas, fiordos que parecen infinitos o playas donde el mar rompe con fuerza. Sin embargo, su gastronomía guarda una historia igual de fascinante. Los primeros pobladores maoríes, llegados desde la Polinesia hace más de mil años, encontraron en este territorio un paraíso fértil y diverso. El hangi, cocción ancestral en hornos de tierra, resume la esencia de esa época: raíces, pescados y carnes enterradas bajo piedras calientes durante horas, hasta alcanzar una textura ahumada y melosa imposible de reproducir en una cocina moderna.

Con la colonización británica en el siglo XIX, llegaron ingredientes y técnicas que aún hoy conviven con las tradiciones maoríes: el cordero asado, los fish and chips, las tartas de carne y el gusto por la mermelada. El mestizaje culinario se amplió con la llegada de inmigrantes asiáticos y europeos, dando forma a una cocina joven pero tremendamente cosmopolita.

Los maoríes entienden comer como una forma de compartir manaakitanga, un concepto que mezcla hospitalidad, generosidad y respeto. En reuniones familiares o celebraciones, los platos se colocan en el centro y todos participan en la preparación.

Para los neozelandeses actuales, la comida también representa una manera de conectarse con el entorno. No es casual que muchos restaurantes trabajen con productos locales de temporada, ni que los mercados callejeros estén siempre repletos de productores que conocen a sus clientes por su nombre. Comer en muchos rincones de Nueva Zelanda es reafirmar un vínculo con la tierra y con la comunidad.

Platos típicos que definen Nueva Zelanda

El hangui sigue siendo símbolo de la tradición maorí, donde las carnes y vegetales adquieren un sabor profundo gracias a la cocción bajo tierra. Es una ceremonia culinaria. Su preparación comienza cavando un hoyo en la tierra, donde se colocan piedras volcánicas que se calientan al rojo vivo con fuego de leña. Encima de esas piedras se disponen cestas de metal o de fibras vegetales llenas de carne —cordero, pollo o cerdo— junto a tubérculos como kumara (batata), patatas y calabaza. Todo se cubre con hojas húmedas y sacos de arpillera empapados en agua, y finalmente con tierra, creando una especie de horno natural. Durante unas tres o cuatro horas, el calor de las piedras cocina lentamente los alimentos, que absorben un inconfundible aroma ahumado y una textura tierna, casi melosa. Al destapar el hangui, el vapor liberado y la expectación colectiva convierten la comida en un verdadero ritual compartido.
Y si el hangui es la técnica estrella, el cordero asado es el producto nacional. El roast lamb, cordero asado en horno con hierbas como romero, se ha convertido en uno de los orgullos del país, reconocido por la calidad de su carne alimentada en pastos naturales.

Imagen de Nueva Zelanda: naturaleza salvaje, cultura maorí y gastronomía auténtica
Roast lamb o cordero asado con romero.

En el terreno dulce, la pavlova brilla con su merengue crujiente por fuera y suave por dentro, coronada con frutas frescas que hacen honor a la despensa local. Más costero y singular, el whitebait fritter (tortita de pececillos) es una especialidad muy buscada en la costa oeste de la Isla Sur. Y, como herencia británica transformada en clásico local, los fish and chips se disfrutan en papel, frente al mar, con un pescado recién salido del Pacífico.

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Tarta Pavlova en honor a la bailarina rusa Anna Pavlova.

Auckland: entre rascacielos, mercados y cocina multicultural

Auckland, la ciudad más grande del país, se asienta entre dos mares y sobre un terreno volcánico que le da un carácter muy particular. Su icónica Sky Tower, con más de 300 metros de altura, ofrece vistas de 360º y es casi un ritual subir para entender la magnitud de la ciudad y sus alrededores. Pero Auckland no se limita a sus rascacielos: es también un lugar de playas urbanas como Mission Bay, donde los locales disfrutan de paseos marítimos con un helado en la mano.

Para quienes buscan cultura, el Auckland War Memorial Museum es una parada imprescindible. Allí se encuentran tallas y waka (canoas) maoríes que narran la relación entre el pueblo indígena y el mar. El barrio de Ponsonby, por su parte, es un punto neurálgico para combinar tiendas boutique con cafés de autor. Y a apenas 40 minutos en ferry, la isla de Waiheke nos recibe con viñedos, galerías de arte y playas doradas: un paraíso dentro del paraíso.

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Zona portuaria de Auckland.

El Auckland Fish Market resume bien el espíritu de la ciudad. El bullicio de pescadores descargando, turistas probando ostras recién abiertas y chefs comprando ingredientes frescos refleja la fuerza de una urbe conectada al mar.

En cuanto a la gastronomía, Auckland es multicultural por definición. Sid at The French Café apuesta por menús degustación que cruzan fronteras; Cazador se centra en carnes de caza, mientras que Depot Eatery se ha ganado la fama de ser el lugar donde comer ostras y beber vino sin pretensiones.

Y no podemos olvidar el café: en Auckland, pedir un flat white es un gesto casi identitario, tanto como tomar un ferry hacia Devonport al atardecer. El flat white nació aquí (aunque los australianos lo reclaman también como suyo) y consiste en un espresso cubierto con leche vaporizada y una microespuma muy fina y sedosa. A diferencia de un cappuccino, la taza es más pequeña y la proporción de café mayor, lo que resulta en una bebida más intensa, cremosa y equilibrada. Una especie de cortado de diseño español.

Wellington: capital cultural y epicentro gourmet

Compacta y rodeada de colinas, Wellington es la capital con más carácter de Oceanía. Su paseo marítimo es un escenario vivo: esculturas contemporáneas, ciclistas, artistas callejeros y puestos de helados que funcionan incluso en invierno. Desde aquí, se puede caminar hasta el Te Papa Tongarewa, museo nacional que combina historia natural, arte y patrimonio maorí en un formato interactivo y sorprendente.

El Wellington Cable Car es otro clásico. El funicular asciende desde Lambton Quay hasta Kelburn, donde espera el Jardín Botánico con sus rosaledas y miradores espectaculares sobre la bahía. Para los amantes del cine, los estudios Weta ofrecen un recorrido tras las cámaras de El Señor de los Anillos, película que cambió la proyección internacional del país.

Pero lo que realmente da vida a Wellington es su cultura de barrio. Cuba Street es un hervidero de cafés independientes, bares de cerveza artesanal y tiendas vintage. El ambiente bohemio se combina con festivales como el Wellington on a Plate, el evento gastronómico más importante del país, que reúne a chefs de todo el mundo.

Entre los restaurantes, Logan Brown es una institución; Hiakai, liderado por Monique Fiso, lleva la cocina maorí a un nivel vanguardista; y Ortega Fish Shack combina frescura y un aire relajado que conquista a locales y turistas por igual.

Wellington también presume de ser la capital de la cerveza artesanal. Con más de 20 microcervecerías en activo, recorrer la ciudad es una invitación a descubrir sabores lupulados, afrutados o intensamente tostados, perfectos para acompañar ostras o un buen plato de pescado.

Queenstown y el sur: naturaleza extrema y sabores intensos

Queenstown es la meca de la aventura. Situada a orillas del lago Wakatipu y rodeada por los Alpes del Sur, la ciudad es un punto de encuentro para quienes buscan experiencias extremas. Aquí se inventó el bungy jumping, y aún hoy miles de viajeros se lanzan desde el Kawarau Bridge como rito iniciático. En invierno, las montañas cercanas se llenan de esquiadores, mientras que en verano los senderos llevan a miradores sobrecogedores.

El paisaje es tan cinematográfico que se ha utilizado en numerosas producciones, y no es raro encontrarse con turistas que buscan los escenarios de El Señor de los Anillos. Excursiones a los fiordos de Milford Sound, declarados Patrimonio de la Humanidad, completan un viaje que mezcla vértigo y contemplación.

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Mirador de la cordillera Remarkables en Queenstown.

La gastronomía en Queenstown está a la altura del entorno. Fergburger es parada obligada: sus hamburguesas gigantes son un mito que justifica largas colas. Para algo más refinado, Rata, del chef Josh Emett, interpreta ingredientes locales con un toque elegante.

El vino es protagonista en esta región. Los valles de Central Otago producen un Pinot Noir de carácter mundial, intenso y con notas a frutas rojas. Muchos viñedos ofrecen catas acompañadas de tablas de quesos artesanales, una experiencia que se disfruta tanto en pareja como en grupos de amigos.

Tomar una copa al atardecer frente a las montañas Remarkables es uno de esos momentos que se guardan en la memoria junto a una foto inevitable.

Ingredientes y cocina actual en Nueva Zelanda

Hablar de la despensa neozelandesa es recorrer un territorio privilegiado: cordero de pastos verdes, pescados y mariscos, miel de manuka —néctar de las flores del arbusto manuka, una planta nativa que crece sobre todo en zonas remotas y montañosas del país— kiwis, quesos artesanales y vinos de renombre. La tendencia actual apuesta por la cocina sostenible, con chefs que trabajan codo a codo con pescadores y agricultores.

El mar aporta un capítulo esencial en esta despensa. Desde el snapper —el pescado más popular del país— hasta el hoki y el tarakihi, ideales para frituras o parrillas, pasando por el blue cod de la Isla Sur y el kingfish, muy valorado en sashimi y ceviches, la variedad es enorme. A ello se suman los mariscos: las célebres ostras de Bluff, los mejillones de labios verdes, la paua (abalón), las langostas de Kaikoura o las vieiras de Coromandel. Todos ellos no solo se disfrutan en los restaurantes, sino también en festivales y mercados costeros que celebran la riqueza marina como parte de la identidad nacional.

La fusión también es una constante: no es raro encontrar menús donde el hangi se reinterpreta en clave moderna, o donde el sashimi japonés se prepara con pez espada de la costa norte. Nueva Zelanda ha construido una identidad culinaria propia, joven, audaz y respetuosa con su herencia.

Imagen de Nueva Zelanda: naturaleza salvaje, cultura maorí y gastronomía auténtica
Lago Marian en el Parque Nacional de Fiordland, en la Isla Sur de Nueva Zelanda.

En definitiva, viajar a Nueva Zelanda es descubrir un país que cocina con la misma pasión con la que protege sus paisajes gracias a una generación de chefs que mira hacia adelante sin olvidar el pasado. Y la tradición cuenta: la de los ancestros maoríes, la de los inmigrantes que trajeron sabores de medio mundo. Visitar Nueva Zelanda no es solo recorrer volcanes o fiordos, es dejarse guiar por un viaje gastronómico que comienza en los mercados y termina, siempre, en la mesa compartida.

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<h1>Nueva Zelanda: naturaleza salvaje, cultura maorí y gastronomía auténtica</h1>
<h2 class="wp-block-heading">La memoria del sabor: historia de la cocina neozelandesa</h2>



<p>Cuando pensamos en <strong>Nueva Zelanda</strong>, muchos evocan primero sus paisajes de cine: montañas nevadas, fiordos que parecen infinitos o playas donde el mar rompe con fuerza. Sin embargo, su gastronomía guarda una historia igual de fascinante. Los primeros pobladores maoríes, llegados desde la <strong>Polinesia </strong>hace más de mil años, encontraron en este territorio un paraíso fértil y diverso. El <strong><em>hangi</em></strong>, cocción ancestral en hornos de tierra, resume la esencia de esa época: raíces, pescados y carnes enterradas bajo piedras calientes durante horas, hasta alcanzar una textura ahumada y melosa imposible de reproducir en una cocina moderna.</p>



<p>Con la colonización británica en el siglo XIX, llegaron ingredientes y técnicas que aún hoy conviven con las tradiciones maoríes: el cordero asado, los fish and chips, las tartas de carne y el gusto por la mermelada. El mestizaje culinario se amplió con la llegada de inmigrantes asiáticos y europeos, dando forma a una cocina joven pero tremendamente cosmopolita.</p>



<p>Los maoríes entienden comer como una forma de compartir <strong><em>manaakitanga</em></strong>, un concepto que mezcla hospitalidad, generosidad y respeto. En reuniones familiares o celebraciones, los platos se colocan en el centro y todos participan en la preparación.</p>



<p>Para los neozelandeses actuales, la comida también representa una manera de conectarse con el entorno. No es casual que muchos restaurantes trabajen con productos locales de temporada, ni que los mercados callejeros estén siempre repletos de productores que conocen a sus clientes por su nombre. Comer en muchos rincones de <strong>Nueva Zelanda</strong> es reafirmar un vínculo con la tierra y con la comunidad.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Platos típicos que definen Nueva Zelanda</h2>



<p>El <strong><em>hangui </em></strong>sigue siendo símbolo de la tradición maorí, donde las carnes y vegetales adquieren un sabor profundo gracias a la cocción bajo tierra. Es una ceremonia culinaria. Su preparación comienza cavando un hoyo en la tierra, donde se colocan piedras volcánicas que se calientan al rojo vivo con fuego de leña. Encima de esas piedras se disponen cestas de metal o de fibras vegetales llenas de carne —cordero, pollo o cerdo— junto a tubérculos como <strong><em>kumara</em></strong> (batata), patatas y calabaza. Todo se cubre con hojas húmedas y sacos de arpillera empapados en agua, y finalmente con tierra, creando una especie de horno natural. Durante unas tres o cuatro horas, el calor de las piedras cocina lentamente los alimentos, que absorben un inconfundible aroma ahumado y una textura tierna, casi melosa. Al destapar el <strong><em>hangui</em></strong>, el vapor liberado y la expectación colectiva convierten la comida en un verdadero ritual compartido.<br>Y si el <strong><em>hangui</em></strong> es la técnica estrella, el <strong>cordero asado</strong> es el producto nacional. El <strong><em>roast lamb</em></strong>, cordero asado en horno con hierbas como romero, se ha convertido en uno de los orgullos del país, reconocido por la calidad de su carne alimentada en pastos naturales.</p>



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<p>En el terreno dulce, la <strong><em>pavlova</em></strong> brilla con su merengue crujiente por fuera y suave por dentro, coronada con frutas frescas que hacen honor a la despensa local. Más costero y singular, el <strong><em>whitebait fritter</em></strong> (tortita de pececillos) es una especialidad muy buscada en la costa oeste de la Isla Sur. Y, como herencia británica transformada en clásico local, los <strong><em>fish and chips </em></strong>se disfrutan en papel, frente al mar, con un pescado recién salido del Pacífico.</p>



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<h2 class="wp-block-heading">Auckland: entre rascacielos, mercados y cocina multicultural</h2>



<p><strong>Auckland</strong>, la ciudad más grande del país, se asienta entre dos mares y sobre un terreno volcánico que le da un carácter muy particular. Su icónica <strong><em>Sky Tower</em></strong>, con más de 300 metros de altura, ofrece vistas de 360º y es casi un ritual subir para entender la magnitud de la ciudad y sus alrededores. Pero <strong>Auckland</strong> no se limita a sus rascacielos: es también un lugar de playas urbanas como <strong><em>Mission Bay</em></strong>, donde los locales disfrutan de paseos marítimos con un helado en la mano.</p>



<p>Para quienes buscan cultura, el <strong><em><a href="https://www.aucklandmuseum.com/" target="_blank" rel="noopener">Auckland War Memorial Museum</a> </em></strong>es una parada imprescindible. Allí se encuentran tallas y <strong><em>waka</em></strong> (canoas) maoríes que narran la relación entre el pueblo indígena y el mar. El barrio de <strong><em>Ponsonby</em></strong>, por su parte, es un punto neurálgico para combinar tiendas boutique con cafés de autor. Y a apenas 40 minutos en ferry, la isla de <strong><em>Waiheke</em></strong> nos recibe con viñedos, galerías de arte y playas doradas: un paraíso dentro del paraíso.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1200" height="900" src="https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/08/Pagina-4-8-1200x900.webp" alt="Imagen de Nueva Zelanda: naturaleza salvaje, cultura maorí y gastronomía auténtica" class="wp-image-7801" title="Imagen de Nueva Zelanda: naturaleza salvaje, cultura maorí y gastronomía auténtica 13" srcset="https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/08/Pagina-4-8-1200x900.webp 1200w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/08/Pagina-4-8-900x675.webp 900w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/08/Pagina-4-8-768x576.webp 768w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/08/Pagina-4-8-1536x1152.webp 1536w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/08/Pagina-4-8.webp 1600w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption class="wp-element-caption">Zona portuaria de Auckland.</figcaption></figure>



<p>El <strong><em><a href="https://afm.co.nz/" target="_blank" rel="noopener">Auckland Fish Market</a></em></strong> resume bien el espíritu de la ciudad. El bullicio de pescadores descargando, turistas probando ostras recién abiertas y chefs comprando ingredientes frescos refleja la fuerza de una urbe conectada al mar.</p>



<p>En cuanto a la gastronomía, <strong>Auckland</strong> es multicultural por definición. <strong><a href="https://www.thefrenchcafe.co.nz/" target="_blank" rel="noopener">Sid at The French Café </a></strong> apuesta por menús degustación que cruzan fronteras; <strong><a href="https://cazador.co.nz/" target="_blank" rel="noopener">Cazador</a></strong> se centra en carnes de caza, mientras que <strong><a href="https://depoteatery.co.nz/" target="_blank" rel="noopener">Depot Eatery</a></strong> se ha ganado la fama de ser el lugar donde comer ostras y beber vino sin pretensiones.</p>



<p>Y no podemos olvidar el café: en <strong>Auckland</strong>, pedir un <strong><em>flat white</em></strong> es un gesto casi identitario, tanto como tomar un ferry hacia Devonport al atardecer. El <strong><em>flat white</em></strong> nació aquí (aunque los australianos lo reclaman también como suyo) y consiste en un espresso cubierto con leche vaporizada y una microespuma muy fina y sedosa.  A diferencia de un cappuccino, la taza es más pequeña y la proporción de café mayor, lo que resulta en una bebida más intensa, cremosa y equilibrada. Una especie de cortado de diseño español.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Wellington: capital cultural y epicentro gourmet</h2>



<p>Compacta y rodeada de colinas, <strong>Wellington</strong> es la capital con más carácter de Oceanía. Su paseo marítimo es un escenario vivo: esculturas contemporáneas, ciclistas, artistas callejeros y puestos de helados que funcionan incluso en invierno. Desde aquí, se puede caminar hasta el <strong><em><a href="https://www.tepapa.govt.nz/" target="_blank" rel="noopener">Te Papa Tongarewa</a></em></strong>, museo nacional que combina historia natural, arte y patrimonio maorí en un formato interactivo y sorprendente.</p>



<p>El <strong><em><a href="https://www.wellingtoncablecar.co.nz/" target="_blank" rel="noopener">Wellington Cable Car</a></em></strong> es otro clásico. El funicular asciende desde <strong><em>Lambton Quay</em></strong> hasta <strong><em>Kelburn</em></strong>, donde espera el Jardín Botánico con sus rosaledas y miradores espectaculares sobre la bahía. Para los amantes del cine, los estudios <em><strong><a href="https://www.wetafx.co.nz/" target="_blank" rel="noopener">Weta</a></strong> </em>ofrecen un recorrido tras las cámaras de El Señor de los Anillos, película que cambió la proyección internacional del país.</p>



<p>Pero lo que realmente da vida a <strong>Wellington</strong> es su cultura de barrio. <strong>Cuba Street</strong> es un hervidero de cafés independientes, bares de cerveza artesanal y tiendas vintage. El ambiente bohemio se combina con festivales como el <strong><em><a href="https://visawoap.com/" target="_blank" rel="noopener">Wellington on a Plate</a></em></strong>, el evento gastronómico más importante del país, que reúne a chefs de todo el mundo.</p>



<p>Entre los restaurantes, <strong><a href="https://www.loganbrown.co.nz/" target="_blank" rel="noopener">Logan Brown </a></strong>es una institución; <strong><a href="https://www.hiakai.co.nz/" target="_blank" rel="noopener">Hiakai</a></strong>, liderado por <strong>Monique Fiso</strong>, lleva la cocina maorí a un nivel vanguardista; y<a href="https://www.ortega.co.nz/" target="_blank" rel="noopener"> <strong>Ortega Fish Shack</strong> </a>combina frescura y un aire relajado que conquista a locales y turistas por igual.</p>



<p><strong>Wellington</strong> también presume de ser la capital de la cerveza artesanal. Con más de 20 microcervecerías en activo, recorrer la ciudad es una invitación a descubrir sabores lupulados, afrutados o intensamente tostados, perfectos para acompañar ostras o un buen plato de pescado.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Queenstown y el sur: naturaleza extrema y sabores intensos</h2>



<p><strong>Queenstown</strong> es la meca de la aventura. Situada a orillas del lago <strong><em>Wakatipu</em></strong> y rodeada por los <strong>Alpes del Sur</strong>, la ciudad es un punto de encuentro para quienes buscan experiencias extremas. Aquí se inventó el <strong><em>bungy jumping</em></strong>, y aún hoy miles de viajeros se lanzan desde el <strong><em>Kawarau Bridge</em></strong> como rito iniciático. En invierno, las montañas cercanas se llenan de esquiadores, mientras que en verano los senderos llevan a miradores sobrecogedores.</p>



<p>El paisaje es tan cinematográfico que se ha utilizado en numerosas producciones, y no es raro encontrarse con turistas que buscan los escenarios de <strong>El Señor de los Anillos.</strong> Excursiones a los fiordos de <strong><em>Milford Sound</em></strong>, declarados Patrimonio de la Humanidad, completan un viaje que mezcla vértigo y contemplación.</p>



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<p>La gastronomía en <strong>Queenstown</strong> está a la altura del entorno. <strong><a href="https://fergburger.com/" target="_blank" rel="noopener">Fergburger</a></strong> es parada obligada: sus hamburguesas gigantes son un mito que justifica largas colas. Para algo más refinado, <strong><a href="https://ratadining.co.nz/" target="_blank" rel="noopener">Rata</a></strong>, del chef <strong>Josh Emett</strong>, interpreta ingredientes locales con un toque elegante.</p>



<p>El vino es protagonista en esta región. Los valles de <strong>Central Otago</strong> producen un <strong><em>Pinot Noir</em></strong> de carácter mundial, intenso y con notas a frutas rojas. Muchos viñedos ofrecen catas acompañadas de tablas de quesos artesanales, una experiencia que se disfruta tanto en pareja como en grupos de amigos.</p>



<p>Tomar una copa al atardecer frente a las montañas <strong>Remarkables </strong>es uno de esos momentos que se guardan en la memoria junto a una foto inevitable.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Ingredientes y cocina actual en Nueva Zelanda</h2>



<p>Hablar de la despensa neozelandesa es recorrer un territorio privilegiado: cordero de pastos verdes, pescados y mariscos, miel de <strong><em>manuka</em></strong> —néctar de las flores del arbusto manuka, una planta nativa que crece sobre todo en zonas remotas y montañosas del país— kiwis, quesos artesanales y vinos de renombre. La tendencia actual apuesta por la cocina sostenible, con chefs que trabajan codo a codo con pescadores y agricultores.</p>



<p>El mar aporta un capítulo esencial en esta despensa. Desde el <strong><em>snapper</em></strong> —el pescado más popular del país— hasta el <strong><em>hoki</em></strong> y el <em><strong>tarakihi</strong></em>, ideales para frituras o parrillas, pasando por el <strong><em>blue cod</em></strong> de la Isla Sur y el <strong><em>kingfish</em></strong>, muy valorado en sashimi y ceviches, la variedad es enorme. A ello se suman los mariscos: las célebres ostras de <strong><em>Bluff</em></strong>, los mejillones de labios verdes, la <strong><em>paua</em></strong> (abalón), las langostas de <strong><em>Kaikoura</em></strong> o las vieiras de <strong><em>Coromandel</em></strong>. Todos ellos no solo se disfrutan en los restaurantes, sino también en festivales y mercados costeros que celebran la riqueza marina como parte de la identidad nacional.</p>



<p>La fusión también es una constante: no es raro encontrar menús donde el <strong><em>hang</em>i</strong> se reinterpreta en clave moderna, o donde el sashimi japonés se prepara con pez espada de la costa norte. Nueva Zelanda ha construido una identidad culinaria propia, joven, audaz y respetuosa con su herencia.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1200" height="900" src="https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/08/Pagina-3-7-1200x900.webp" alt="Imagen de Nueva Zelanda: naturaleza salvaje, cultura maorí y gastronomía auténtica" class="wp-image-7802" title="Imagen de Nueva Zelanda: naturaleza salvaje, cultura maorí y gastronomía auténtica 15" srcset="https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/08/Pagina-3-7-1200x900.webp 1200w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/08/Pagina-3-7-900x675.webp 900w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/08/Pagina-3-7-768x576.webp 768w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/08/Pagina-3-7-1536x1152.webp 1536w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/08/Pagina-3-7.webp 1600w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption class="wp-element-caption">Lago Marian en el Parque Nacional de Fiordland, en la Isla Sur de Nueva Zelanda.</figcaption></figure>



<p>En definitiva, viajar a Nueva Zelanda es descubrir un país que cocina con la misma pasión con la que protege sus paisajes gracias a una generación de chefs que mira hacia adelante sin olvidar el pasado. Y la tradición cuenta: la de los ancestros maoríes, la de los inmigrantes que trajeron sabores de medio mundo. Visitar Nueva Zelanda no es solo recorrer volcanes o fiordos, es dejarse guiar por un viaje gastronómico que comienza en los mercados y termina, siempre, en la mesa compartida.</p>



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<p>Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://geogastronomica.com/">GEOgastronómica</a>. Lea el <a href="https://geogastronomica.com/nueva-zelanda-naturaleza-salvaje-cultura-maori-y-gastronomia-autentica/">original</a>.</p></div>
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