Leonardo da Vinci y la cocina: entre la metáfora, la herramienta y el mito

Descubre el lado gastronómico de Leonardo da Vinci: su viña, su ingenio en la cocina y los mitos que rodean su mesa.

Redacción GeoGastronómica
5 de noviembre de 2025
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Índice

Verdades, mitos y alimentos del genio renacentista

Cuando pensamos en Leonardo da Vinci (1452-1519), lo primero que nos viene a la mente es el pincel, la anatomía, la máquina volante o el ingenio técnico. Sin embargo, en los pliegues de sus manuscritos y en los inventarios de su entorno aparece también una dimensión menos frecuentada: su vinculación —aunque compleja y parcial— con la cocina, los alimentos y las prácticas alimentarias de su época. Realmente existió un Leonardo que se interesó por el pan, el vino, la viña, por la comida ligera, por los sistemas para cocinar o servir, pero también ha llegado hasta nuestros días un Leonado da Vinci envuelto en leyendas que han surgido en torno a él en el ámbito gastronómico.

¿Qué se ha atribuido a Leonardo y qué no está contrastado?

Dentro del imaginario gastronómico aparecen con frecuencia imágenes muy divertidas de Leonardo como inventor de utensilios de cocina — el tenedor de tres puntas, el sacacorchos para zurdos, la máquina para pelar patatas eficientemente — o incluso autor de un “códice de recetas” que circuló como obra suya. Pero no todas esas atribuciones resisten el examen crítico. Por ejemplo, en un artículo de opinión gastronómica se explica que el supuesto “Codex Romanoff” o “Notas de Cocina de Leonardo da Vinci” fue publicado en inglés como broma y luego traducido al español, sin base documental auténtica.

La edición aseguraba que Leonardo había inventado el sacacorchos para zurdos, el tenedor ergonómico y lenguajes de protocolo de mesa, pero esos relatos carecen de manuscritos originales vinculados a él.

Imagen de Leonardo da Vinci y la cocina: entre la metáfora, la herramienta y el mito
Un joven Leonardo da Vinci mira con asombro un tenedor de tres puntas. [Imagen generada por IA]

Tampoco hay evidencia firme de que Leonardo haya dejado un recetario sistemático de cocina o haya ocupado un puesto de chef profesional en la corte con ese título exacto. En sentido contrario, hay fuentes que sí documentan algunas anotaciones sobre alimentación o dispositivos de cocina, pero la confusión entre lo real y lo legendario ha sido intensa. Así que al adentrarnos en su relación con la comida debemos adoptar un enfoque crítico: reconocer el terreno documental, diferenciar lo legendario y aceptar que algunas atribuciones permanecen en la zona gris de la historia.

Las atribuciones documentadas: lo que sí sabemos

Un ingeniero de cocina y servicios

Leonardo reflexionó sobre la disposición de la cocina en al menos un manuscrito del Codex Atlanticus. Se lee una anotación acerca de “la cocina que debe estar al exterior para que los utensilios puedan lavarse sin cargar por la casa… la despensa, el leñero, el horno, el gallinero y los cuartos de los sirvientes deben estar próximos… el alimento que sale de la cocina puede servirse por ventanillas amplias y bajas”.

Este tipo de observación pone de relieve su interés por el flujo de trabajo, la funcionalidad y la higiene aplicada al ámbito doméstico-cortés. Asimismo, existe un diseño suyo de un asador automático (girarrosto) en el que el tiro del humo movería una rueda que, mediante engranajes, haría girar el espetón; el dibujo está en el Codex Atlanticus y ha sido reproducido por investigadores de la Biblioteca Ambrosiana.

Imagen de Leonardo da Vinci y la cocina: entre la metáfora, la herramienta y el mito
Asador automático (girarrosto), folio 21r del Codex Atlanticus de Leonardo da Vinci. Fuente: Veneranda Biblioteca Ambrosiana (Milán). By Tommolo – Own work, CC BY-SA 4.0

Alimentación, moderación y listas de alimentos

En otro pasaje del Codex Atlanticus aparece el consejo: “No comas cuando no tengas hambre, y cena siempre ligera; mastica bien, y emplea únicamente ingredientes sencillos bien cocinados. El vino debe tomarse con mesura, en pequeñas porciones pero a menudo, no fuera de la comida o con el estómago vacío.”

De igual modo, sus cuadernos contienen listas de compras u observaciones domésticas sobre lo que un hogar como el suyo consumía — pan, vino, setas, guisantes, ensalada, garbanzos, raíces, hierbas, queso fresco, granadas, melocotones, salvado, huevos y pescado.

El vino debe tomarse con mesura, en pequeñas porciones pero a menudo…

Viticultura, propiedad de viña y producción de vino

Una de las piezas más tangibles de su vinculación con la gastronomía es que el duque Ludovico Sforza le regaló en 1498 una viña junto a la iglesia de Santa Maria delle Grazie en Milán. Esa viña fue luego recuperada, replantada y se considera hoy un legado directo del entorno de Leonardo.

En sus anotaciones también se encuentra una carta de 1515 en la que lamenta: “las últimas cuatro garrafas no fueron como esperaba; si las vides de Fiesole hubieran sido mejor gestionadas podrían considerarse de los mejores vinos de Italia…”

Botánica aplicada a alimentos y dieta

Aunque Leonardo es más conocido por su anatomía, la hidráulica o la ingeniería, desde luego observó plantas, raíces y hierbas con precisión. Su mirada botánica aparece como herramienta de conocimiento general; en ese sentido, su interés por lo que comemos (raíces, vegetales, hierbas medicinales) formaba parte de su amplio espectro de curiosidad científica.

Lo que podemos deducir pero no confirmar completamente

Hay otras atribuciones que aparecen en diferentes fuentes con tono más especulativo. Por ejemplo, ciertas publicaciones mencionan que Leonardo habría sido vegetariano durante amplios períodos de su vida, y lo hacen apoyándose en una afirmación de Giovanni Battista Ramusio (1551) sobre habitantes de India que no comían carne “igual que nuestro Leonardo da Vinci”.

Esa afirmación, sin embargo, no parte de un escrito suyo sino de un testimonio posterior; los especialistas advierten que no aparece declaración autógrafa suya que diga “no como carne”. Así que hablamos de una inclinación probable pero no demostrada. Lo mismo ocurre con la idea de que Leonardo poseyera un recetario propio, ya que su único libro referido es De honesta voluptate et valetudine (Platína) y no un manuscrito gastronómico personal.

Por tanto, debemos ubicar estas informaciones como “plausibles dentro de su pensamiento” pero sin base documental inequívoca.

Mitos populares que conviene desmontar

Algunas de las historias más extendidas sobre Leonardo y la cocina entran ya en el terreno de lo legendario: se le atribuye la invención del tenedor de tres puntas, el sacacorchos para zurdos, una máquina “pelapatatas” o un “recetario” que contenía recetas renacentistas visionarias. Pero esas narraciones proceden de un libro satírico publicado como broma editorial (“Leonardo’s Kitchen Notebooks”) el 1 de abril de 1987 —el April Fools’ Day o Día de los Inocentes de abril — y luego traducido y divulgado como si fuera genuino.

Imagen de Leonardo da Vinci y la cocina: entre la metáfora, la herramienta y el mito
Cubierta del “Leonardo’s Kitchen Notebooks” de S. Routh y Jonathan Routh.

Asimismo, un reciente artículo de divulgación sobre mitos gastronómicos destaca la historia falsa de Leonardo como inventor de la servilleta y el tenedor, dentro del paquete de bulos.

Estas leyendas habitan el folclore gastronómico pero no tienen soporte histórico riguroso, por lo que sugerimos tratarlas con distancia crítica.

Un viaje al sabor y la curiosidad de Leonardo da Vinci

En esta exploración sentimos que Leonardo da Vinci era mucho más que un pintor e inventor cuando hablamos de alimentación. Era un observador que pensaba en el flujo de trabajo de la cocina, en la disposición de espacios de servicio, en la moderación alimentaria, en la viña como laboratorio vitícola y en los vegetales y hierbas como materia de estudio. Al mismo tiempo, admitimos que algunas de las narrativas más glamurosas sobre su “chef interno” responden a un gusto moderno por la biografía exagerada. Al hojear sus cuadernos descubrimos trazos de vida cotidiana, de curiosidad aplicada al comer, de sensibilidad hacia lo que entra en el cuerpo. Entonces podemos ver en él no un chef al uso, sino un ensayista de la comida, un ingeniero que proyectó también las tareas del fuego, el servicio y la vianda. Para quienes amamos viajar, degustar, aprender y conectar sabor y cultura, el legado de Leonardo nos invita a mirar cada bocado como un arte menor, un engranaje de la vida cotidiana al que merece atención. Y a visitar esos rincones de Italia donde él caminó, diseñó, bebió y quizá meditó ante una copa de vino o un cuenco de legumbres.

Buen viaje y buen provecho.

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<h1>Leonardo da Vinci y la cocina: entre la metáfora, la herramienta y el mito</h1>
<h2 class="wp-block-heading">Verdades, mitos y alimentos del genio renacentista</h2>



<p>Cuando pensamos en <strong>Leonardo da Vinci</strong> (1452-1519), lo primero que nos viene a la mente es el pincel, la anatomía, la máquina volante o el ingenio técnico. Sin embargo, en los pliegues de sus manuscritos y en los inventarios de su entorno aparece también una dimensión menos frecuentada: su vinculación —aunque compleja y parcial— con la cocina, los alimentos y las prácticas alimentarias de su época. Realmente existió un <strong>Leonardo</strong> que se interesó por el pan, el vino, la viña, por la comida ligera, por los sistemas para cocinar o servir, pero también ha llegado hasta nuestros días un <strong>Leonado da Vinci </strong>envuelto en leyendas que han surgido en torno a él en el ámbito gastronómico.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué se ha atribuido a Leonardo y qué no está contrastado?</h2>



<p>Dentro del imaginario gastronómico aparecen con frecuencia imágenes muy divertidas de <strong>Leonardo </strong>como inventor de utensilios de cocina — el tenedor de tres puntas, el sacacorchos para zurdos, la máquina para pelar patatas eficientemente — o incluso autor de un “códice de recetas” que circuló como obra suya. Pero no todas esas atribuciones resisten el examen crítico. Por ejemplo, en un artículo de opinión gastronómica se explica que el supuesto <em>“Codex Romanoff”</em> o “Notas de Cocina de Leonardo da Vinci” fue publicado en inglés como broma y luego traducido al español, sin base documental auténtica.</p>



<p>La edición aseguraba que<strong> Leonardo</strong> había inventado el sacacorchos para zurdos, el tenedor ergonómico y lenguajes de protocolo de mesa, pero esos relatos carecen de manuscritos originales vinculados a él.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1200" height="900" src="https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/11/Untitled-image-2025-11-05T102712.459-1200x900.webp" alt="Imagen de Leonardo da Vinci y la cocina: entre la metáfora, la herramienta y el mito" class="wp-image-8804" title="Imagen de Leonardo da Vinci y la cocina: entre la metáfora, la herramienta y el mito 7" srcset="https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/11/Untitled-image-2025-11-05T102712.459-1200x900.webp 1200w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/11/Untitled-image-2025-11-05T102712.459-900x675.webp 900w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/11/Untitled-image-2025-11-05T102712.459-768x576.webp 768w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/11/Untitled-image-2025-11-05T102712.459-1536x1152.webp 1536w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2025/11/Untitled-image-2025-11-05T102712.459.webp 1600w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption class="wp-element-caption">Un joven Leonardo da Vinci mira con asombro un tenedor de tres puntas. [Imagen generada por IA] </figcaption></figure>



<p>Tampoco hay evidencia firme de que <strong>Leonardo</strong> haya dejado un recetario sistemático de cocina o haya ocupado un puesto de chef profesional en la corte con ese título exacto. En sentido contrario, hay fuentes que sí documentan algunas anotaciones sobre alimentación o dispositivos de cocina, pero la confusión entre lo real y lo legendario ha sido intensa. Así que al adentrarnos en su relación con la comida debemos adoptar un enfoque crítico: reconocer el terreno documental, diferenciar lo legendario y aceptar que algunas atribuciones permanecen en la zona gris de la historia.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las atribuciones documentadas: lo que sí sabemos</h2>



<h3 class="wp-block-heading">Un ingeniero de cocina y servicios</h3>



<p>Leonardo reflexionó sobre la disposición de la cocina en al menos un manuscrito del <em>Codex Atlanticus</em>. Se lee una anotación acerca de “la cocina que debe estar al exterior para que los utensilios puedan lavarse sin cargar por la casa… la despensa, el leñero, el horno, el gallinero y los cuartos de los sirvientes deben estar próximos… el alimento que sale de la cocina puede servirse por ventanillas amplias y bajas”.</p>



<p>Este tipo de observación pone de relieve su interés por el flujo de trabajo, la funcionalidad y la higiene aplicada al ámbito doméstico-cortés. Asimismo, existe un diseño suyo de un asador automático (girarrosto) en el que el tiro del humo movería una rueda que, mediante engranajes, haría girar el espetón; el dibujo está en el <em>Codex Atlanticus</em> y ha sido reproducido por investigadores de la Biblioteca Ambrosiana.</p>



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<h3 class="wp-block-heading">Alimentación, moderación y listas de alimentos</h3>



<p>En otro pasaje del <em>Codex Atlanticus</em> aparece el consejo: “No comas cuando no tengas hambre, y cena siempre ligera; mastica bien, y emplea únicamente ingredientes sencillos bien cocinados. El vino debe tomarse con mesura, en pequeñas porciones pero a menudo, no fuera de la comida o con el estómago vacío.”</p>



<p>De igual modo, sus cuadernos contienen listas de compras u observaciones domésticas sobre lo que un hogar como el suyo consumía — pan, vino, setas, guisantes, ensalada, garbanzos, raíces, hierbas, queso fresco, granadas, melocotones, salvado, huevos y pescado.</p>



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<p>El vino debe tomarse con mesura, en pequeñas porciones pero a menudo…</p>
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<h3 class="wp-block-heading">Viticultura, propiedad de viña y producción de vino</h3>



<p>Una de las piezas más tangibles de su vinculación con la gastronomía es que el duque <strong>Ludovico Sforza </strong>le regaló en 1498 una viña junto a la iglesia de <em>Santa Maria delle Grazie</em> en Milán. Esa viña fue luego recuperada, replantada y se considera hoy un legado directo del entorno de <strong>Leonardo.</strong></p>



<p>En sus anotaciones también se encuentra una carta de 1515 en la que lamenta: “las últimas cuatro garrafas no fueron como esperaba; si las vides de Fiesole hubieran sido mejor gestionadas podrían considerarse de los mejores vinos de Italia…”</p>



<h3 class="wp-block-heading">Botánica aplicada a alimentos y dieta</h3>



<p>Aunque <strong>Leonardo</strong> es más conocido por su anatomía, la hidráulica o la ingeniería, desde luego observó plantas, raíces y hierbas con precisión. Su mirada botánica aparece como herramienta de conocimiento general; en ese sentido, su interés por lo que comemos (raíces, vegetales, hierbas medicinales) formaba parte de su amplio espectro de curiosidad científica.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Lo que podemos deducir pero no confirmar completamente</h3>



<p>Hay otras atribuciones que aparecen en diferentes fuentes con tono más especulativo. Por ejemplo, ciertas publicaciones mencionan que <strong>Leonardo</strong> habría sido vegetariano durante amplios períodos de su vida, y lo hacen apoyándose en una afirmación de <strong>Giovanni Battista Ramusio</strong> (1551) sobre habitantes de India que no comían carne “igual que nuestro Leonardo da Vinci”.</p>



<p>Esa afirmación, sin embargo, no parte de un escrito suyo sino de un testimonio posterior; los especialistas advierten que no aparece declaración autógrafa suya que diga “no como carne”. Así que hablamos de una inclinación probable pero no demostrada. Lo mismo ocurre con la idea de que <strong>Leonardo</strong> poseyera un recetario propio, ya que su único libro referido es <em>De honesta voluptate et valetudine </em>(Platína) y no un manuscrito gastronómico personal.</p>



<p>Por tanto, debemos ubicar estas informaciones como “plausibles dentro de su pensamiento” pero sin base documental inequívoca.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Mitos populares que conviene desmontar</h2>



<p>Algunas de las historias más extendidas sobre<strong> Leonardo </strong>y la cocina entran ya en el terreno de lo legendario: se le atribuye la invención del tenedor de tres puntas, el sacacorchos para zurdos, una máquina “pelapatatas” o un “recetario” que contenía recetas renacentistas visionarias. Pero esas narraciones proceden de un libro satírico publicado como broma editorial (<em>“Leonardo’s Kitchen Notebooks”</em>) el 1 de abril de 1987 —el April Fools’ Day o Día de los Inocentes de abril — y luego traducido y divulgado como si fuera genuino.</p>



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<p>Asimismo, un reciente artículo de divulgación sobre mitos gastronómicos destaca la historia falsa de <strong>Leonardo</strong> como inventor de la servilleta y el tenedor, dentro del paquete de bulos.</p>



<p>Estas leyendas habitan el folclore gastronómico pero no tienen soporte histórico riguroso, por lo que sugerimos tratarlas con distancia crítica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un viaje al sabor y la curiosidad de Leonardo da Vinci</h2>



<p>En esta exploración sentimos que <strong>Leonardo da Vinci </strong>era mucho más que un pintor e inventor cuando hablamos de alimentación. Era un observador que pensaba en el flujo de trabajo de la cocina, en la disposición de espacios de servicio, en la moderación alimentaria, en la viña como laboratorio vitícola y en los vegetales y hierbas como materia de estudio. Al mismo tiempo, admitimos que algunas de las narrativas más glamurosas sobre su “chef interno” responden a un gusto moderno por la biografía exagerada. Al hojear sus cuadernos descubrimos trazos de vida cotidiana, de curiosidad aplicada al comer, de sensibilidad hacia lo que entra en el cuerpo. Entonces podemos ver en él no un chef al uso, sino un ensayista de la comida, un ingeniero que proyectó también las tareas del fuego, el servicio y la vianda. Para quienes amamos viajar, degustar, aprender y conectar sabor y cultura, el legado de <strong>Leonardo </strong>nos invita a mirar cada bocado como un arte menor, un engranaje de la vida cotidiana al que merece atención. Y a visitar esos rincones de Italia donde él caminó, diseñó, bebió y quizá meditó ante una copa de vino o un cuenco de legumbres.</p>



<p>Buen viaje y buen provecho.</p>



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<p>Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://geogastronomica.com/">GEOgastronómica</a>. Lea el <a href="https://geogastronomica.com/leonardo-da-vinci-y-la-cocina-entre-la-metafora-la-herramienta-y-el-mito/">original</a>.</p></div>
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