Auguste Escoffier, el hombre que puso orden en la cocina moderna

Sin Auguste Escoffier, los restaurantes no funcionarían como los conocemos hoy.

Redacción GeoGastronómica
6 de febrero de 2026
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Índice

Hablar de Auguste Escoffier implica adentrarse en un momento decisivo de la historia gastronómica. No estamos ante un cocinero brillante en el sentido clásico, sino frente a un arquitecto del oficio, alguien que entendió que cocinar bien exigía método, estructura y ética. Resulta evidente que muchas de las reglas que hoy damos por sentadas nacen de su visión.

Cuando entramos en un restaurante bien engranado, donde cada plato llega a su tiempo, el sabor es reconocible y el servicio fluye sin estridencias, estamos viviendo una herencia que rara vez se menciona en voz alta. Detrás de esa aparente naturalidad está la figura de Auguste Escoffier, el hombre que transformó la cocina en un sistema profesional, legible y respetado. No fue un chef mediático, ni un creador de gestos espectaculares. Fue algo más profundo: el ingeniero del oficio.

Más de un siglo después, su nombre sigue apareciendo en escuelas, manuales y conversaciones profesionales.

Imagen de Auguste Escoffier, el hombre que puso orden en la cocina moderna
Auguste Escoffier [Por Self, uncredited – The gourmet’s guide to London (1914) by Nathaniel Newnham-Davis, Dominio público.]

Antes de Escoffier: cocinas sin orden ni jerarquía

Las cocinas profesionales del siglo XIX funcionaban como espacios intensos y desorganizados. El ruido, el calor excesivo y la improvisación marcaban el día a día. La transmisión del conocimiento se hacía por repetición y memoria, con resultados desiguales. El cocinero dependía del talento individual y del humor del día. La herencia aristocrática pesaba en técnicas recargadas, salsas densas y presentaciones pensadas para impresionar a la vista más que para facilitar el servicio.

Las crónicas de la época describen jornadas interminables, escasa higiene y una ausencia total de método. En ese contexto, la cocina carecía de prestigio profesional. Era un oficio duro, poco reconocido y sin una estructura clara de progreso.

De Villeneuve-Loubet al mundo: una biografía marcada por la disciplina

Escoffier nació en 1846 en Villeneuve-Loubet, en el sur de Francia. A los trece años entró a trabajar en el restaurante de su tía en Niza. Mostraba inclinación artística, aunque su destino terminó ligado al fogón. Aquellos primeros años le enseñaron el peso del trabajo constante y la importancia de la repetición bien hecha.

La guerra franco-prusiana marcó un punto de inflexión. Como cocinero del ejército, Escoffier se enfrentó a la necesidad de alimentar a muchos con pocos recursos. Ahí surgió su interés por las conservas, la planificación y la cocina pensada desde la logística. Esta experiencia militar dejó una huella clara en su visión posterior: cocinar también es organizar.

Tras abrir su propio restaurante en Cannes y consolidar su carrera, su encuentro con César Ritz cambió el rumbo de la gastronomía hotelera. Juntos llevaron la cocina a hoteles como el Savoy de Londres y más tarde al Ritz de París. El lujo dejó de ser exceso y empezó a construirse desde el control, la regularidad y la experiencia global.

Imagen de Auguste Escoffier, el hombre que puso orden en la cocina moderna
Auguste Escoffier, a la izquierda, dando la mano al primer ministro Édouard Herriot. [Por Agence de presse Meurisse – Bibliothèque nationale de France, Dominio público.]

La brigada de cocina: cuando el caos empezó a tener sentido

La gran revolución de Escoffier fue organizativa. Implantó el sistema de brigadas, donde cada cocinero asumía una función concreta: quien se ocupaba de las salsas, quien preparaba los platos fríos, quien trabajaba verduras y guarniciones, quien se dedicaba a la repostería. Esta división permitió especialización, rapidez y coherencia.

Trabajar en una cocina estructurada genera una sensación reconocible. El estrés existe, pero está canalizado. El error se detecta antes. El aprendizaje se vuelve progresivo. Esa lógica sigue presente hoy en restaurantes de todo el mundo, desde hoteles históricos hasta cocinas contemporáneas bien dirigidas.

Gracias a esta organización, el restaurante dejó de depender del talento aislado y pasó a funcionar como un organismo. El cliente empezó a recibir platos con una regularidad desconocida hasta entonces. La experiencia de comer fuera ganó en fiabilidad y confianza.

Del exceso al equilibrio: un nuevo lenguaje culinario

Escoffier heredó la técnica de Antoine Carême, figura clave de la alta cocina francesa, aunque decidió depurarla. Simplificó recetas, redujo decoraciones innecesarias y afinó fondos y salsas. El objetivo era claro: que el sabor se entendiera.

Esta transición marcó el paso hacia una cocina más legible. El comensal podía identificar ingredientes y técnicas sin sentirse abrumado. Hoy, esa claridad sigue siendo una de las grandes virtudes de la cocina bien hecha.

En 1902, Escoffier publicó Le Guide Culinaire, un libro que ordenó más de cinco mil recetas y técnicas. No era un simple recetario, sino un manual profesional. Establecía una base común de lenguaje, método y criterio.

La publicación supuso un antes y un después. Por primera vez, la cocina profesional contaba con un manual sistemático. Recetas ordenadas, técnicas descritas con precisión y un lenguaje común para profesionales. En escuelas y bibliotecas culinarias, este libro sigue consultándose.

Alta cocina y hotelería: la cocina como experiencia global

Escoffier comprendió muy pronto que la gastronomía no vive aislada, sino que forma parte de una experiencia global. Su trabajo junto a grandes hoteles europeos integró cocina, sala y servicio bajo una misma idea coherente. El punto culminante de esa visión llegó en 1898, cuando, junto a César Ritz, inauguró el Hôtel Ritz en París, un establecimiento donde la cocina dejó de ser un elemento secundario para convertirse en eje del lujo moderno. Un año más tarde, en 1899, al ponerse al frente de la cocina del Carlton Hotel de Londres, introdujo por primera vez de forma sistemática el menú a la carta, otorgando al comensal una libertad de elección inédita hasta entonces. A partir de ese momento, comer fuera comenzó a entenderse como un relato completo, medido en tiempos, gestos y expectativas, donde cada plato ocupaba su lugar dentro de una experiencia pensada de principio a fin.

Imagen de Auguste Escoffier, el hombre que puso orden en la cocina moderna
Tournedo Rossini, creación de de Escoffier en honor al compositor italiano.

Disciplina, higiene y ética: una mirada sorprendentemente actual

En tiempos donde se debate sobre condiciones laborales y sostenibilidad del oficio, Escoffier resulta más vigente que nunca. Uno de los aspectos más actuales de su legado es su insistencia en la conducta. Defendió la limpieza, la puntualidad y la sobriedad. Combatió el alcohol durante el servicio y promovió el respeto dentro de la cocina.

Este enfoque elevó la categoría social del cocinero. El oficio comenzó a percibirse como una profesión digna, con normas claras y posibilidades de reconocimiento.

Platos, reconocimientos y una influencia que se extiende

En las cocinas del Savoy nacieron platos emblemáticos como el melocotón Melba, creado en honor a la soprano Nellie Melba, o los Tournedos Rossini, vinculados al compositor italiano. Estas creaciones muestran otra faceta de Escoffier: la capacidad de unir cocina y cultura.

Imagen de Auguste Escoffier, el hombre que puso orden en la cocina moderna
Melocotón Melbacreacion de Escoffier en honor a la soprano Nellie Melba.

Diseñó cocinas para grandes transatlánticos y fue reconocido por figuras como el emperador Guillermo II, que lo definió como “el emperador de los cocineros”. Recibió la Legión de Honor en 1919 y en 1928 fue el primer cocinero en alcanzar el grado de oficial de dicha condecoración. Falleció en 1935, pocos días después que su esposa, dejando un legado que sigue activo.

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<h1>Auguste Escoffier, el hombre que puso orden en la cocina moderna</h1>
<p>Hablar de <strong>Auguste Escoffier</strong> implica adentrarse en un momento decisivo de la historia gastronómica. No estamos ante un cocinero brillante en el sentido clásico, sino frente a un arquitecto del oficio, alguien que entendió que cocinar bien exigía método, estructura y ética. Resulta evidente que muchas de las reglas que hoy damos por sentadas nacen de su visión.</p>



<p>Cuando entramos en un restaurante bien engranado, donde cada plato llega a su tiempo, el sabor es reconocible y el servicio fluye sin estridencias, estamos viviendo una herencia que rara vez se menciona en voz alta. Detrás de esa aparente naturalidad está la figura de <strong>Auguste Escoffier</strong>, el hombre que transformó la cocina en un sistema profesional, legible y respetado. No fue un chef mediático, ni un creador de gestos espectaculares. Fue algo más profundo: el ingeniero del oficio.</p>



<p>Más de un siglo después, su nombre sigue apareciendo en escuelas, manuales y conversaciones profesionales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1200" height="900" src="https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-5-3-1200x900.webp" alt="Imagen de Auguste Escoffier, el hombre que puso orden en la cocina moderna" class="wp-image-9530" title="Imagen de Auguste Escoffier, el hombre que puso orden en la cocina moderna 9" srcset="https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-5-3-1200x900.webp 1200w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-5-3-900x675.webp 900w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-5-3-768x576.webp 768w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-5-3-1536x1152.webp 1536w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-5-3.webp 1600w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption class="wp-element-caption">Auguste Escoffier [Por Self, uncredited – The gourmet’s guide to London (1914) by <a href="https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11256398" target="_blank" rel="noopener">Nathaniel Newnham-Davis</a>, Dominio público.]</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Antes de Escoffier: cocinas sin orden ni jerarquía</h2>



<p>Las cocinas profesionales del siglo XIX funcionaban como espacios intensos y desorganizados. El ruido, el calor excesivo y la improvisación marcaban el día a día. La transmisión del conocimiento se hacía por repetición y memoria, con resultados desiguales. El cocinero dependía del talento individual y del humor del día. La herencia aristocrática pesaba en técnicas recargadas, salsas densas y presentaciones pensadas para impresionar a la vista más que para facilitar el servicio. </p>



<p>Las crónicas de la época describen jornadas interminables, escasa higiene y una ausencia total de método. En ese contexto, la cocina carecía de prestigio profesional. Era un oficio duro, poco reconocido y sin una estructura clara de progreso.</p>



<h2 class="wp-block-heading">De Villeneuve-Loubet al mundo: una biografía marcada por la disciplina</h2>



<p><strong>Escoffier</strong> nació en 1846 en <strong>Villeneuve-Loubet</strong>, en el sur de <strong><a href="https://geogastronomica.com/destinos/francia/">Francia</a></strong>. A los trece años entró a trabajar en el restaurante de su tía en <strong>Niza</strong>. Mostraba inclinación artística, aunque su destino terminó ligado al fogón. Aquellos primeros años le enseñaron el peso del trabajo constante y la importancia de la repetición bien hecha.</p>



<p>La guerra franco-prusiana marcó un punto de inflexión. Como cocinero del ejército, <strong>Escoffier</strong> se enfrentó a la necesidad de alimentar a muchos con pocos recursos. Ahí surgió su interés por las conservas, la planificación y la cocina pensada desde la logística. Esta experiencia militar dejó una huella clara en su visión posterior: <strong>cocinar también es organizar.</strong></p>



<p>Tras abrir su propio restaurante en <strong>Cannes</strong> y consolidar su carrera, su encuentro con <strong>César Ritz </strong>cambió el rumbo de la gastronomía hotelera. Juntos llevaron la cocina a hoteles como el Savoy de <strong>Londres</strong> y más tarde al Ritz de <strong>París</strong>. El lujo dejó de ser exceso y empezó a construirse desde el control, la regularidad y la experiencia global.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1200" height="900" src="https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-4-4-1200x900.webp" alt="Imagen de Auguste Escoffier, el hombre que puso orden en la cocina moderna" class="wp-image-9529" title="Imagen de Auguste Escoffier, el hombre que puso orden en la cocina moderna 10" srcset="https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-4-4-1200x900.webp 1200w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-4-4-900x675.webp 900w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-4-4-768x576.webp 768w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-4-4-1536x1152.webp 1536w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-4-4.webp 1600w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption class="wp-element-caption">Auguste Escoffier, a la izquierda, dando la mano al primer ministro Édouard Herriot. [Por <a href="https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18546422" target="_blank" rel="noopener">Agence de presse Meurisse</a> – Bibliothèque nationale de France, Dominio público.]</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La brigada de cocina: cuando el caos empezó a tener sentido</h2>



<p>La gran revolución de <strong>Escoffier </strong>fue organizativa. Implantó el <strong>sistema de brigadas</strong>, donde cada cocinero asumía una función concreta: quien se ocupaba de las salsas, quien preparaba los platos fríos, quien trabajaba verduras y guarniciones, quien se dedicaba a la repostería. Esta división permitió especialización, rapidez y coherencia.</p>



<p>Trabajar en una cocina estructurada genera una sensación reconocible. El estrés existe, pero está canalizado. El error se detecta antes. El aprendizaje se vuelve progresivo. Esa lógica sigue presente hoy en restaurantes de todo el mundo, desde hoteles históricos hasta cocinas contemporáneas bien dirigidas.</p>



<p>Gracias a esta organización, el restaurante dejó de depender del talento aislado y pasó a funcionar como un organismo. El cliente empezó a recibir platos con una regularidad desconocida hasta entonces. La experiencia de comer fuera ganó en fiabilidad y confianza.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Del exceso al equilibrio: un nuevo lenguaje culinario</h2>



<p><strong>Escoffier</strong> heredó la técnica de <strong>Antoine Carême</strong>, figura clave de la alta cocina francesa, aunque decidió depurarla. Simplificó recetas, redujo decoraciones innecesarias y afinó fondos y salsas. El objetivo era claro: <strong>que el sabor se entendiera.</strong></p>



<p>Esta transición marcó el paso hacia una cocina más legible. El comensal podía identificar ingredientes y técnicas sin sentirse abrumado. Hoy, esa claridad sigue siendo una de las grandes virtudes de la cocina bien hecha.</p>



<p>En 1902, <strong>Escoffier</strong> publicó <strong>Le Guide Culinaire</strong>, un libro que ordenó más de cinco mil recetas y técnicas. No era un simple recetario, sino un manual profesional. Establecía una base común de lenguaje, método y criterio.</p>



<p>La publicación supuso un antes y un después. Por primera vez, la cocina profesional contaba con un manual sistemático. Recetas ordenadas, técnicas descritas con precisión y un lenguaje común para profesionales. En escuelas y bibliotecas culinarias, este libro sigue consultándose. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Alta cocina y hotelería: la cocina como experiencia global</h2>



<p>Escoffier comprendió muy pronto que la gastronomía no vive aislada, sino que forma parte de una experiencia global. Su trabajo junto a grandes hoteles europeos integró cocina, sala y servicio bajo una misma idea coherente. El punto culminante de esa visión llegó en <strong>1898</strong>, cuando, junto a <strong>César Ritz</strong>, inauguró el <strong>Hôtel Ritz</strong> en París, un establecimiento donde la cocina dejó de ser un elemento secundario para convertirse en eje del lujo moderno. Un año más tarde, en <strong>1899</strong>, al ponerse al frente de la cocina del <strong>Carlton Hotel</strong> de Londres, introdujo por primera vez de forma sistemática el <strong>menú a la carta</strong>, otorgando al comensal una libertad de elección inédita hasta entonces. A partir de ese momento, comer fuera comenzó a entenderse como un relato completo, medido en tiempos, gestos y expectativas, donde cada plato ocupaba su lugar dentro de una experiencia pensada de principio a fin.</p>



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<h2 class="wp-block-heading">Disciplina, higiene y ética: una mirada sorprendentemente actual</h2>



<p>En tiempos donde se debate sobre condiciones laborales y sostenibilidad del oficio, <strong>Escoffier</strong> resulta más vigente que nunca. Uno de los aspectos más actuales de su legado es su insistencia en la conducta. Defendió la limpieza, la puntualidad y la sobriedad. Combatió el alcohol durante el servicio y promovió el respeto dentro de la cocina.</p>



<p>Este enfoque elevó la categoría social del cocinero. El oficio comenzó a percibirse como una profesión digna, con normas claras y posibilidades de reconocimiento. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Platos, reconocimientos y una influencia que se extiende</h2>



<p>En las cocinas del Savoy nacieron platos emblemáticos como el <strong>melocotón Melba</strong>, creado en honor a la soprano <strong>Nellie Melba</strong>, o los <strong>Tournedos Rossini</strong>, vinculados al compositor italiano. Estas creaciones muestran otra faceta de <strong>Escoffier</strong>: la capacidad de unir cocina y cultura.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1200" height="900" src="https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-3-7-1200x900.webp" alt="Imagen de Auguste Escoffier, el hombre que puso orden en la cocina moderna" class="wp-image-9528" title="Imagen de Auguste Escoffier, el hombre que puso orden en la cocina moderna 12" srcset="https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-3-7-1200x900.webp 1200w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-3-7-900x675.webp 900w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-3-7-768x576.webp 768w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-3-7-1536x1152.webp 1536w, https://geogastronomica.com/wp-content/uploads/2026/01/Pagina-3-7.webp 1600w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption class="wp-element-caption">Melocotón Melbacreacion de Escoffier en honor a la soprano Nellie Melba.</figcaption></figure>



<p>Diseñó cocinas para grandes transatlánticos y fue reconocido por figuras como el emperador <strong>Guillermo II</strong>, que lo definió como “el emperador de los cocineros”. Recibió la Legión de Honor en 1919 y en 1928 fue el primer cocinero en alcanzar el grado de oficial de dicha condecoración. Falleció en 1935, pocos días después que su esposa, dejando un legado que sigue activo. </p>



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<p>Si te ha gustado este artículo, es que te gusta comer con sentido y viajar con apetito.</p>



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<p>Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://geogastronomica.com/">GEOgastronómica</a>. Lea el <a href="https://geogastronomica.com/auguste-escoffier-el-hombre-que-puso-orden-en-la-cocina-moderna/">original</a>.</p></div>
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